Desarraigo vital

Quizás nadie lo  dijo aún, o yo no tuve la sabiduría de leerlo, pero si las miradas  destilan  odio, cuando fijadas en el otro solo recuperan la rabia contenida, algo se rasgó de cuajo, después de sostener años una relación más por deber, que por querer. Tal vez sea el destino de los desarraigados, como  su nombre indica. Sino estaba dicho, queda dicho.

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