El Impostor de J.Cercas-propedeútico-

El conflicto del ser humano con su identidad es doble. Primero por su dificultad de establecerla, de poder delimitar quién es, por qué es, para qué es o simplificando, resolver la cuestión de la identidad pasa por responder la pregunta por el sentido de la existencia. Pero por si  no tiene envergadura metafísica el primer conflicto, el hombre que es ese bicho insatisfecho y raro que parece un organismo orientado a la búsqueda de problemas, puede no contentarse con el descubrimiento más prosaico de su propia identidad; por considerar que la mirada de los otros que planea sobre su mediocre ser lo repudia por ser quien es, lo más insignificante socialmente hablando. Puede entonces sentir la necesidad imperiosa ,y es aquí donde surge el segundo conflicto, de moldear su identidad y por tanto su currículo vitae. Esa remodelación está hecha en orden a una venganza. Una venganza contra el destino, Dios, el azar o quien quiera que determine la cuna, el origen y parte de lo que somos cuando nacemos. Es una impostura que no responde a una mala voluntad, porque su fin no es dañar o causar mal alguno, sino reparar las carencias afectivas y de reconocimiento del sujeto. Podríamos pensar que se compensa de forma exagerada, pero también podríamos pensar que fue privado de lo básico que cualquier humano necesita de igual forma. Tal vez la única impostura que puede salvarle es convertirse en un héroe, anhela ser la antítesis de lo que seguramente es, porque siendo lo que es, solo ha vivido el desprecio y el abandono. Así pues se otorga valores poco humanos en circunstancias extremas, para sentir no ya reconocimiento sino adulación, es un mecanismo de defensa reactivo, que opera como dice el refrán “dime de qué presumes y te diré de qué careces”.  Estoy convencida que debe ser incluso un trastorno de personalidad tipificado que personalmente no me atrevo a aventurar.

Esto, que con mucha probabilidad le ha sucedido a más de un humano es lo que, según mi humilde opinión, le ocurrió a Enric Marco, el personaje de la novela de ficción de Javier Cercas.

La lectura me está ciertamente conmoviendo. Curiosamente tengo más cuestiones que plantearle al autor que al protagonista. Por eso de momento prefiero considerarle un personaje, tal vez porque no siento que aún Cercas haya dado con la persona que hay tras el nombre de Marco.

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