Ni la verdad, ni su sombra

Una de las causas de la gran desesperanza es constatar que en los conflictos entre estados, las discrepancias no son matices sino brechas insalvables que nos dejan atónitos al apercibirnos de que un mismo acontecimiento puede dar lugar a interpretaciones tan dispares. ¿Puede la verdad o su sombra ser tan elástica? ¿Si no hay verdad alguna, ni semblanza posible en torno a qué se da el conflicto? ¿Si no hay verdad por la que disputar, qué batallan?

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