En memoria de Hanna Arendt -por su coraje-

Quien intenta elevarse por encima de los hechos –que nos ciegan emocionalmente- e intenta analizar críticamente el acontecer, lo relevante que tiene lugar, posee una gran virtud: la prudencia platónica deseable para los que  ejerzan la filosofía hoy.

Así, quizás, dejaríamos de preguntarnos para qué sirve la filosofía hoy y si debe ser estudiada. Su función convulsiva sería su legitimación.

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