El lugar de las cosas

Caducó el tiempo de hablar, acaso el exceso de prudencia o discreción nos privó para siempre de ese encuentro pospuesto y esperado. Ya no podrás más que seguir ofreciéndome esa mirada cansada y muda, que reposas profunda en mí, pero que mi infinita torpeza no sabe descifrar.

Caducó el tiempo de hablar ya que todo tiene su tiempo bajo el sol. Y aquel que no dispone de la audacia para vislumbrar y afrontar los momentos críticos de la vida, la pierde deambulando entre frías sombras.

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