Voces

Con el trasfondo de conversaciones ajenas, o en el silencio que ensordece, siempre surgen y resurgen insistentes esas voces que te llaman. Sí, pronuncian tu nombre, reclaman tu atención y, cuando ya estás por entero presto a atender esa demanda, nunca responden. Dejan de ser voz, para ser recuerdo vago y nebulosa mental. Pero, claro está, al ser su demanda repetitiva hasta la saciedad, sabes que hay voz, que hay reclamo, aunque no sepas qué significa ese grito de socorro en este momento.

Pueden ser ecos del pasado que rememoran ese cansancio esencial, y que hasta que no se extinga no cesarán las voces. Bienvenidas a mi espacio mental.

 

 

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