La sociedad del espectáculo

Las sociedades que han disuelto la tensión, de facto, entre lo que se puede y lo que se debe hacer, al desintegrar el dilema moral, han devenido espectáculos ávidos de ser consumidos por individuos sedientos de sensaciones vibrantes.

Son esas culturas nihilistas que han llegado al límite del absurdo y, desde ahí, han reconstruido una sociedad sin referentes ni moral, vacía, donde lo único que parece sostenerse es la exacerbación del propio nihilismo.

No queda más que la contemplación de lo anteriormente prohibido, la exhibición de lo inhumano, el horror ajeno como espectáculo para el consumo, creando la falsa ilusión de que siempre serán otros los que formarán parte del “reality show”.

Esta sociedad que excita los sentidos, ante la paralización por desgaste de las emociones, ha obtenido el prototipo de individuo que necesitaba para perpetuarse: se busca ciudadano, sin criterios, truncado emocionalmente y con tendencia a buscar la satisfacción a través de los sentidos y los placeres corporales; que haya estudiado bajo el sistema de la LOMCE –acrítico y domesticado- y cuyas aspiraciones sean absolutamente crematísticas.

Al espectáculo que triunfa acostumbra a seguirle el fracaso. Tendremos ocasión, sin tardar mucho, de hablar de la Sociedad fracasada.

Un comentario en “La sociedad del espectáculo

  1. Pingback: La sociedad del espectáculo | nomecreocasinada

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