¿Nochebuena?

La Nochebuena es casi la noche más temida, no deseada, tensa y fingida del año. ¡Menos mal que esa es la buena! Diría un observador externo, irónicamente, que viene del futuro a estudiar nuestras costumbres. Lo que no sabe este sujeto es que el rótulo con el que nos referimos a ella proviene de un ritual religioso que conmemora el nacimiento de un mesías salvador, que como puede observar, el atento invitado, no salvó a nadie de nada.

Así y, aunque esta celebración y las que siguen, a las que denominamos fiestas de navidad, no son más que un ejercicio colectivo de masoquismo, integradas en una sociedad laica, que ha perdido el sentido religioso, sobreviven con fervor en un contexto aparentemente hostil.

¿Hay algo que no entienda nuestro observador objetivo? Quizás le falte algún elemento que le permita entender por qué nos fustigamos anualmente y mantenemos unas fiestas que aunque enraizadas en nuestra cultura han perdido, en general, su sentido originario. El período navideño se ha presentado siempre en los medios de comunicación, al servicio de la sociedad de consumo, como el momento idílico en que el amor y la alegría en familia y entre amigos estallan y tienen su máximo esplendor. Este patrón de comportamiento tiende a configurar las expectativas de lo que debería ocurrir en cada hogar, cuando es precisamente el momento que, por aglutinar a toda la familia, salen a flote los conflictos no resueltos, o tememos que afloren o hacemos maravillas para que no salgan a la superficie. El ideal choca con la realidad, y tenemos el sentido victimista de pensar que somos a los únicos que les pasa y en todo caso los peores. En cualquier caso lo que ya ha cuajado en la sociedad es ese patrón ideal en el que por supuesto el amor y la concordia se expresa con regalos, en la diferentes festividades.

Por tanto, observador venido del futuro, el consumismo que sostiene la sociedad que has venido a estudiar es la que mantiene vivas las fiestas de navidad y, esta noche como, la Nochebuena, aunque no tenga nada que ver con cual sea la mejor noche del año, que puedes imaginar, eso es subjetivo y diverso.

No obstante, a los que estamos aquí hoy, nos sorprende sobremanera que humano alguno pueda venir del futuro, porque nunca pensamos seriamente que tuviéramos futuro alguno. Tal vez, deberíamos sincerarnos, nosotros rompiendo nuestras costumbres lo hemos hecho, y conocer quién ha venido a observarnos. Acaso esta navidad nos desvele algún misterio, más vale tarde que nunca.

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