En el umbral

Tras el silencio y la soledad más espesa se gesta tu rostro triste. Nada más sabemos de tu deambular, o nos parece saber. Tal vez, no sea soledad lo que densifica tu vida y tus rasgos no sean tan solo tristeza.

Aguardamos pacientemente en el umbral, por si apareces con palabras borboteando y caídas ya entre las manos, para escucharte. Conocer el laberíntico trasiego de tu alma y envolverte de almohadones grandes para mitigar ese cansancio vital. Poco más, harán los corazones que palpitan más agitados por tu ausencia y tu dolor, porque no saben más que tú después de su propio vía crucis. Acaso, que hay que vivir con lo que hay, o morir, pero nunca vivir ya muerto.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s