Cortocircuito neuronal

En un mundo tan conectado, necesitamos resguardar ámbitos de intimidad. Decidir un día, que no estamos, que nuestra conexión hizo fallida, y responder tan solo aquellos mensajes imprescindibles. Dejar que los iconos del móvil se amontonen en la parte superior de la pantalla, que los dígitos se incomoden y que al final la solución sea reiniciar el aparato alegando un fallo generalizado del sistema.

No está tan lejos la verdad, tan solo que el sistema que hizo fallida de forma generalizada no fue el del celular, sino el de las castigadas neuronas de mi cerebro.

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