El Abandonado

Árboles con la raíces arraigadas en la tierra que solo pueden ser segados con guadañas mortíferas. Así, como arbustos arrancados de cuajo, se siente aquel que es expulsado sin razón aparente de sus lugares, aquellos en los que había creado lazos, vínculos, y arraigado raíces.

Foráneo de la vida, y esfumada su identidad se traslada ávido por el mundo buscando un lugar de acogida, aunque sepa que ese abandono inicial será su seña básica de identidad, y no se enraizará sin precaución, no se entregará sin desconfianza.

El expulsado y abandonado vivirá siempre recordando su condición, como una posibilidad aterradora contra la que no sabe si podrá volver a luchar.

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