Filosofía Mundana. J.Gomá. G.Gutenberg

“El humor nos permite tomarnos, de vez en cuando, unas agradables vacaciones de realidad; desborda perfumadas gotas de frivolidad sobre un mundo mortalmente serio y previsible; combate los totalitarismos, incluido el más temido y absoluto; destierra el pesar y proporciona descanso y pasatiempo al pecho afligido. Vistas tantas ventajas y otras que se podrían añadir, estaríamos tentados de gritar por las plazas y pregonar por las calles: “Reíros, que ría la gente”[1]

Este fragmento del libro que en breve publicará Javier Gomá, titulado “Filosofía Mundana. Microensayos completos” a cargo de la editorial Galaxia Gutenberg, podría ser suscrito si a su vez, aun siendo un microensayo, se mostraran los riesgos de mirar la realidad con cierta frivolidad y se estableciera en qué ámbitos esta sugerencia es beneficiosa.

Cierto es que Gomá estable un límite que no debe superar el sentido del humor, y este es el dolor ajeno, pero no solo es necesaria esta línea roja –tan de moda en el lenguaje y tan transparente en la práctica- sino los contextos en los que la broma, la ironía, el chiste tienen sus lugar preferente. Y no digo exclusivo, porque entiendo, tal vez como Javier que con empatía atinada cualquier entorno puede metabolizar un determinado grado de humor.

Lo que si desearía destacar es que esta percepción de excesiva seriedad de Gomá advierte en la sociedad y que cree urgente sanear, me temo que se circunscribe a unos círculos intelectuales, académicos muy particulares. Por el contrario, entiendo que la sociedad española sigue siendo un nido de forjar miradas jocosas sobre realidades trágicas, y que esa trascendencia o seriedad que los intelectuales o analistas le otorgan en sus reflexiones no sobran. Pudiera ocurrir que los que se dedican a esto se ahogan en lecturas pesimistas porque, hoy, es difícil enjuiciar la realidad de diversos modos. No creo que la función de los que están llamados a ser la voz crítica de la sociedad deban endulzar lo amargo, aunque sí quizás atisbar vías de solución a los que tienen la responsabilidad de buscarlas.

Nacer con espíritu optimista en una época decadente y denigrante debe ser tremendamente hostil, pero será difícil si la filosofía es mundana, parte del mundo, y no de como un intelectual percibe el mundo, la percepción adquiera otro cariz.

[1] J.Gomá. El aguafiestas. Breve ensayo sobre el humor. Cultural de la Vanguardia.13-2-2016.pg.31 edición catalán.trad.Ana de Lacalle

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