Mente-Cerebro: el enigma

Si como advirtieron algunos griegos el cuerpo es todo pasión absorbiendo el poder racional del alma, y esta huye de las trampas diabólicas de lo pasional para conquistar su autonomía y libertad como razón que reflexiona y elige el objeto que quiere –desechando el que desea-, implica esto que ¿ querer nunca coincide con desear? Es decir El Yo racional es querer, el Yo pasional es deseo. Si uno pertenece al cuerpo y el otro a alma hay una doble personalidad en nosotros: la que impone el cuerpo y la que impone la razón. La del cuerpo debe ser reprimida para que venza la razón.

Esta es a grosso modo la herencia platónica que asumió el cristianismo y con la que ha cargado occidente en el ámbito moral durante siglos. Una moral antinatural y antihumana que considera pecaminoso el cuerpo y en consecuencia el ser físico, con el que por otra parte el hombre forja su identidad y se diferencia de cualquier otro. Una moral que exige una escisión, entre el sentir y el pensar, que enfrenta el aspecto emocional con el racional, que genera una psicosis de base cuando un humano no percibe ese enfrentamiento y lucha por llegar a él.

Mill, en el SXIX en Inglaterra y en el contexto de una ética utilitarista aseveró que el hombre virtuoso es aquel que desea lo que quiere, no hay discrepancia entre querer y desear. Pero en una moral donde el deseo se identifica con la pasión, las emociones, los enamoramientos, ¿cómo puede confluir con lo que la razón le dicta a la voluntad como lo deseable? Fijémonos que hablamos de identificación entre desear y querer, no en desear lo que se quiere como estrategia de sumisión.

De esta forma la moral cristiana habiendo disgregado lo corporal y espiritual, de esta forma tan tajante, ha escindido a muchos humanos que se han sentido en falso en sus vidas, al no saber conjugar esta extraña comunión entre el querer y el desear.

Esto obviamente ha tenido consecuencias graves para muchas personas y para la misma credibilidad del mensaje cristiano. Una religión que lleva al calvario por lo que uno es, no parece demasiado recomendable. Aquellos que han incumplido los preceptos morales, divorciados, homosexuales matrimonios que controlaban la natalidad mediante anticonceptivos,…y una larga ristra de acciones que siendo de sentido moral común quedaban fuera de juego en la moral católica. Esta rigidez ha dado lugar entre los miembros de la propia Iglesia una gran cantidad de casos de pederastia que se han ido ocultando por la institución durante años, como si los desalmados estuvieran seguros de su inviolabilidad tras los muros de los sagrado.

Si una moral da como resultado tanto sufrimiento y acumula incluso a individuos que se esconden para poder dar rienda suelta a un patología teniendo las espaldas cubiertas, ¿no será que la iglesia está errando en la manera de organizarse hermética o en la formulación de una moral extremadamente rígida y anacrónica?

Fuera o fuese deseable que la escisión cuerpo-razón/emociones-razón la desecharemos como parte de pasado medieval, y con plena conciencia hoy nos planteáramos que todo reduccionismo, como el biológico en el que todo parece ser físico y por tanto susceptible de ser tratado químicamente, es un anacronismo por mucho que avancemos en el estudio del cerebro. Todo resultado es interpretación y esta se escribe según las expectativas del científico.

La interacción mente-cerebro que está en la base de muchas patologías mentales, y por tanto urge avanzar en su investigación sigue siendo uno delos grandes misterios porque seguimos sin responder a las preguntas primigenias. ¿Hay algo distinto del cuerpo-cerebro, que podamos llamar alma-mente? si es así ¿Cómo interaccionan?

Así, no puede dejar de sorprenderme que nuestra soberbia nos lleve al desarrollo de inteligencias artificiales, a modo de pequeños cerebros autónomos que puedan “pensar” por sí mismos, cuando uno de nuestros mayores enigmas es nuestro propio cerebro. ¿Qué terreno estamos pisando? ¿Con qué finalidad? ¿Qué bien comportará esto a la humanidad de forma mediata, teniendo en cuenta la crisis mundial en la que estamos sumergidos? ¿Cuáles serán las consecuencias? ¿Quién tiene verdadero interés en desarrollar esto? Ahora son solo preguntas lanzadas a lviento, me temo que en unes dècades  sean lamentaciones sordas.

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