11M: refugiados, las víctimas sedosas

Hoy, once de marzo, pasó de ser nombre común – ser cualquier día bajo los datos ubicados así en el calendario- a ser un nombre propio, a fundirse en un único once de marzo. La violencia desgarradora arrasó la mañana de ese jueves del año 2004 en Madrid, como antes lo hiciera en otros lugares. Fue una matanza limitada en el espacio y en el tiempo, intensa y devastadora.

Para quien ha querido profundizar en las causes y en las posibles formas de evitar semejantes atrocidades, hoy sigue percibiendo trenes y autobuses volando, aviones rasando los suelos y edificios catapultados al infinito, en esa ristra de la vergüenza que son los prisioneros oficiales y consentidos de los campos legales de “refugiados” en este inicio del siglo XXI. El trato, el desprecio, y la terrible “solución final”, con todas las connotaciones del término, no son menos terroristas que los atentados a los que anteriormente he hecho referencia. Eso sí, Occidente posee una elegancia, una sutileza, una capacidad de legitimar lo injustificable que suaviza –como si una manta de seda envolviera cualquier gesto- sus acciones, hasta el punto de mantenerse siempre en una ambigüedad, que celebro se esté empezando a derrumbar, en sus decisiones y acciones.

Hoy, once de marzo, deberíamos llorar por todas las víctimas de los desaprensivos, que desde sus sillones mandan exterminar a millones de personas sea cual sea su condición, raza o religión. Tenemos muchas víctimas de distintas culturas y etnias por las que sentir rabia. No nos confundamos, porque el enemigo, el que desea que estas matanzas continúen no se da a conocer. Solo una vez, por vanidad, se reunieron tres peones en las Azores.

Ni los refugiados son nuestro enemigo, ni nosotros el de nadie. Los que empuñan las armas están tremendamente manipulados, y los auténticos interesados se esconden en el anonimato, de su colaboración parcial, tirando la piedra y escondiendo la mano.

Seguimos siendo las víctimas ignorantes de los que tienen el poder económico, político y militar.

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