El problema de la verdad

Aunque sabemos, gracias a la tradición escéptica, que afirmar que no hay Verdad es contradictorio, porque ya estamos formulando un juicio que consideramos verdadero, podemos seguir negando la Verdad sin dogmatismos, puesto que no haya Verdad significa que no hay algo que podemos considerar la única verdad, no que no haya juicios que puedan ser considerados verdaderos. La diferencia entre una opción y otra radica en la convicción de que ningún juicio puede agotar la explicación de algo real. Todo juicio está formulado por un sujeto desde su perspectiva –determinada por múltiples factores- No partimos pues desde una visión escéptica, aunque nos hayamos referido a ésta para clarificar el punto de partida. Más bien nos situamos en eso que se ha dado en llamar perspectivismo.

Personalmente cada vez me ruborizar más usar determinadas expresiones como “es verdad” o “no se puede decir la verdad” porque, de alguna manera, presuponen que hay Verdad y que yo estoy formulándola. Muchos enjuiciamos con estos supuestos y actuamos en consecuencia, convencidos de que si hay alguna verdad esa la poseo yo. Creo que no tendríamos más que analizarnos para constatar que así es a menudo. Que tendemos al dogmatismo porque es la mejor manera de protegernos.

Ahora bien, que la verdad sea perspectiva, siempre evidencia un aspecto de la realidad captado por el sujeto que enjuicia. Por eso, hay que tener en cuenta lo único con lo que contamos: la diversidad de perspectivas que pueden enriquecer el intento de acotar una realidad.

Esta reflexión trasladada a distintos ámbitos de la vida social resulta, como mínimo, sugerente. ¿Cuántas veces apostados en lo que consideramos la verdad despreciamos y enjuiciamos negativamente a aquel que disiente de las versiones oficiales? ¿Cuántas veces por no querer escuchar lo que se nos dice matamos al mensajero? Cómo si así desapareciese la porción de verdad que éste pone encima de la mesa. ¿Cuántas personas han sufrido persecución por no reconocer una única verdad?

La cuestión sobre la verdad no es un mero ejercicio filosófico de intelectuales estériles. Los hombres se han matado en nombre de la Verdad durante siglos. Hoy, los hombres seguimos reaccionando con violencia ante lo que interpretamos como un atentado a la Verdad. Lo paradójico es que no hay Verdad reconocida como sagrada que no pueda ser cuestionada, aunque vivamos ignorando este hecho básico, de la misma manera que somos capaces de vivir como si fuéramos libres aunque no podamos demostrarlo. Los supuestos metafísicos son harto peligrosos, porque son muy difíciles de erradicar y acostumbran a ser de esta naturaleza los enunciados más resistentes a su revisión. Los de carácter empírico son más susceptibles de ser contrastados con los hechos, disponen de mayor disposición a su comprobación.

¿Qué es la verdad? Pregunta difícil, pero la he resuelto en lo que a mi concierne diciendo que es lo que te dice tu voz interior.

 Mahatma Gandhi 

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