Verdad caducada

Ubicados en una atalaya, por si hubiere “verdad” que apreciar, transitamos por el tiempo observando, y oteamos el espacio. Así consumimos días y noches, fieles al compromiso adquirido con nuestra propia dignidad: no hacer gestos en vano bajo el supuesto de que hay o no verdad, y errar en un sentido u otro sin perspectiva de claridad.

La paciencia de estar y escudriñar desde ese lugar privilegiado nos permitirá refutar supuestos, y solo lo contrastado podrá hacernos concluir una provisional perspectiva, que denominaremos verdad. Así no afirmaremos certero lo que no tiene esa cualidad, tan solo manejaremos visiones posibles, que nos enseñaran que no hay una única forma de vivir la vida ni de buscar explicaciones de la realidad.

Llevamos cuarenta años, en la atalaya vital y prevenida como veníamos parece que no hay “verdad” que apreciar. Por tanto nos queda la perspectiva desde la cual pretendemos decir lo que es, siempre relativo, necesitado de otros decires que nos ayuden a construir un discurso coherente sobre lo que puede ser dicho, con qué límites y en qué circunstancias, para otorgarle al decir el estatus que le corresponde.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s