Un día en el olvido

Tras los cristales agudizo el oído para percibir qué día me aguarda. Creo sentir lluvia, hasta que me aseguran que no, un aire espeso y húmedo que cronifica el frío en los huesos. Un día gris, esos que me reflejan pero que no me hacen justicia. Con esta perspectiva no espero un buen día, solo que no haga historia, que pase humildemente, que se funda rápido y que tras su final, mi memoria sea incapaz de recordar qué hice hoy.

Lo mejor que los días turbios pueden hacer por nosotros es que los olvidemos.

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