Morimos como vivimos

Es desgarradora la exigencia que imponen algunas personas, que por edad no esperan más que morir. Se siente sujeto de derecho, hayan sido de deberes o no en su momento. Ignoran y minimizan la vida de los otros, como si solo existieran en función de su bienestar, y se tornan egocéntricos incapaces de percibir nada que no esté dentro de su círculo concéntrico.

Y los que acompañan y velan esos últimos años, por generosidad o piedad, intentan sostener un equilibrio inexistente entre su vida y la atención ajena. Para acabar bebiendo el líquido amargo que quien llega al final, le brinda sin piedad, quizás culpándolo de no ser omnipresente y todopoderoso.

Sepamos acudir a la cita final como aquellos que discretamente afrontan lo definitivo de la vida, y nos dejan atrás con la pena, la duda y el misterio. Quizás sea cierto que cada uno marcha ese tramo final dejando aflorar lo más íntimo de su forma de estar en el mundo. Morimos como hemos vivido, pero sin tapujos.

3 comentarios en “Morimos como vivimos

  1. Lamento no haber visto su comentario hasta dos años después. No acostumbra a pasarme, quizás ha sido el cambio de blog. Tarde pero decirle que no dispongo de bibliografia sobre el tema, más que la vida y la reflexión. Disculpe el aparente ninguneo y gracias por leer el blog.

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