Lo sensible y lo metafísico

El lenguaje es el referente de la realidad. Según la RAE por referente debemos entender, en un sentido lingüístico, el ser u objeto de la realidad extralingüística a la que remite el signo. Ahora bien, este signo lingüístico, la palabra puede ser un símbolo que refleje directamente lo real, o por otra parte puede representar nuestra idea de lo real e indirectamente lo real.

Esta controversia está, según mi criterio, desfasada. No creo que nadie, hoy en día, con rigurosidad pueda hablar de un conocimiento objetivo del mundo, sino intersubjetivo, en cuanto los humanos estamos condicionados por nuestra estructura cognitiva. Así, lo que expresamos son nuestras ideas sobre el mundo, que estas se correspondan o no con lo real no lo sabremos. Solo nos queda contrastar esas ideas con el resto de sujetos y validarlo en la medida en que constituya un conocimiento coincidente como intersubjetivo válido-entendiendo así que las condiciones que posibilitan y limitan el conocimiento son propias de la especie.

Reconocido pues que, conocer algo es crear en nuestra mente su idea, con la convicción de que representa su aparecer, su fenómeno, debemos admitir que de lo que no hay apariencia no hay conocimiento. Pero ¿todo es fenómeno o aparecer de algo? La pregunta no deja de ser muy platónica, aunque creo que es más fácil dar con una respuesta en términos kantianos. Es decir que lo nouménico pueda darse de alguna manera fenoménicamente, pero no como absoluto; no implica que el fenómeno no sea a menudo más que lo que se da en el tiempo y en el espacio, o sea que su ser sea su aparecer. Quizás este fue el escollo de Platón cuando partió al inicio de la pretensión de que cada cosa debía tener su réplica en el mundo de las ideas. Kant puede zafarse de este juego de reduplicación porque lo nouménico es lo en sí, inalcanzable por el entendimiento humano, pero que no exige réplica alguna como fenómeno.

En síntesis, nuestras ideas son acomodaciones mentales de lo supuestamente real, a nuestra estructura de conocer. Esta incapacidad de acceder a lo real, si hubiere tal cosa, no legitima ningún discurso sobre lo trascendente por buenos que sean los argumentos que lo sustenten. Ahora bien, igual que los humanos creamos arte, literatura sin propósito de veracidad, bien pueden crearse discursos racionales, que sin estar fundamentados a su vez racionalmente, divaguen sobre la naturaleza de Dios, su voluntad, su lugar en el mundo…tan solo nos adentraremos en el mundo de lo nouménico que ya no es ni intersubjetivo, sino plenamente subjetivo. Pero como bien decía Kant:

Vemos las cosas, no como son, sino como somos nosotros . Kant

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s