Un escritor colgado en la red

Aquellos que han conseguido publicar algunos libros, que han alcanzado cierto eco y prestigio, en el ámbito de lo que sería el pensamiento social y humanístico, como la sociología, la filosofía, la literatura, etc.,…sienten haber sido elevados a un rango de especialista o autoridad en su campo, al que deben responder siempre. Ellos, sin embargo, en un alarde de fundirse con la masa, se unen a las redes sociales como si fueran uno más. Primero arropados por sus amigos y allegados y, posteriormente, en un gesto de coraje aceptando al público que así se lo demande. Pero, tristemente este gesto no es más que una impostura. Soportan este estado igualitario mientras los ajenos les cantes sus virtudes. En el momento, en que aparezcan voces discordantes que sometan sus intervenciones a críticas, o les exijan esa igualdad de trato, que es de esperar en la red –yo te leo, pero tú me lees- el airado escritor prefiere jugar en terreno propio y se las arregla para cortar la comunicación, de la manera más elegante posible, o no, ya que algunos no son tan cuidadosos.

Por eso, las redes sociales no son el lugar natural de alguien que no quiere exponerse continuamente al juicio de sus opiniones, porque desde el momento que no se sitúa como un igual, sus palabras tampoco serán tratadas como las de cualquier internauta.

En la mayoría de los casos la voluntad de los escritores es popularizarse a través de las redes, pero entonces tienen que estar dispuestos a un diálogo entre iguales, porque solo así la relación será más fluida y las opiniones tendrán menos carga enjuiciadora.

Esto último no es fácil, porque se interponen la soberbia y la vanidad. Lo que sí es posible, es pedirles por respeto a los que están en la red, que no sean unos impostores, no finjan ser lo que no son, no se muestren tolerantes cuando nada más lejos de su capacidad, ni dispuestos al dialogo cuando nada más lejos de su intención, ni dispuestos a leer nada de alguien que se lo pida porque nada más lejos de su interés. Mejor, dejen la red para los que no necesitan impostarse –aunque ya sabemos que de esos abundan-

Ser escritor con un cierto reconocimiento no permite, por lo que se ve, aceptar que “otro cualquiera” pueda haber elaborado un argumento más consistente que el tuyo, porque eso te lleva al desprestigio y a perder la “autoridad”. Dicho, todo seguido y de carrerilla me recuerda a algo añejo contra lo que luchó Descartes:¡¡¡¡ la autoridad como fundamento de verdad!!! Esto es serio señores.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s