El día del Trabajo

La Sociedad, donde se ha culminado y expresado la naturaleza decadente de una cultura dominada por el liberalismo y el capitalismo, no puede seguir proponiendo al individuo una vida vertebrada alrededor del Trabajo. Esta idea no es nueva, hace años que circula como crítica e intenta proponer alternativas a ese eje ordenador que parece estar, de facto, caducado. Es decir, una sociedad donde una gran parte de la población no trabaja –muchos porque no encuentran ocupación- no puede elevar el trabajo a la forma de realización personal del individuo y a su valor social, y el ocio como el premio merecido por su esfuerzo. Simplemente porque esto genera mucha frustración y marginación en una gran parte de la población que se sienten menospreciados, y eso socialmente tiene su coste. De ahí se entiende que muchos analistas sociales desde hace tiempo hayan dado la voz de alarma ante esta situación y hayan advertido la necesidad de actualizar el valor y el concepto de trabajo en la sociedad.

La dificultad se encuentra en que una sociedad que sigue sometida a un pensamiento único liberal-capitalista no puede modificar el concepto de trabajo porque forma parte de la cadena de consumo: provocamos la necesidad de consumir, el consumidor necesita dinero, el trabajo proporciona dinero, trabajo para consumir, el trabajo es el medio que me da la satisfacción. Solo un sistema que sitúe el trabajo como eje central de la vida puede mantener una cadena de producción consumista.

No cabe, por naturaleza, en el capitalismo otra concepción del trabajo. La solución que encuentra el sistema es además eficaz, retrocediendo a condiciones más duras y sueldos más indignos, o sea recortando derechos históricos a los trabajadores, la preocupación dela sociedad retorna al pasado. Ya no es tan urgente resituar la concepción del trabajo porque volvemos a la premura de reivindicar condiciones laborales mínimamente dignas.

En realidad, el problema ahora es doble: el trabajo escasea y las condiciones son precarias y por este motivo la existencia no puede pender de un hilo tan fino, aunque la única fuente de subsistencia sea éste. Estamos, pues en una encrucijada que pone de relieve que el progreso es una falacia. La mayoría en occidente va condenada progresivamente a una situación límite. No existen garantías de supervivencia ni de una vida digna. En esto, buena parte de la población occidental y del tercer mundo vamos confluyendo. La diferencia es que en occidente se conocen otras formas de vida y la educación es un patrimonio universal. Estos rasgos distintivos sean quizás detonantes que determinen que las poblaciones no acaben sometiéndose a cualquier cosa.

El día del trabajo debería tener hoy forma de advertencia

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s