El peso de la decisión

Relegar la vida a momentos más propicios es una fantasía casi psicótica. Mientras, creemos haberla pospuesto, sigue su curso plena de pasividad que atiene al sujeto, pero no al devenir cuyo caudal de acontecimientos aumenta sin nuestra participación.

El deseo de no errar, de no contribuir al declive, nos induce a buscar estrategias de inmovilidad que nos exculpen de cualquier desatino. Pero, olvidamos que no actuar, es una decisión: la de no actuar, y que en ese sentido opera en la vida como la decisión,  su contrario.

Y es que, por abrumador que nos parezca, no podemos escapar ni de nuestra vida, ni de nosotros mismos, y todo cuanto hacemos alberga implícita una decisión previa, la hayamos explicitado o no.

El hombre nace libre, responsable y sin excusas. J.P.Sartre

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