Indignación perpetua.

En el quinto aniversario del 15-M sigue habiendo la misma urgencia social, más acuciante si cabe, por el derecho a la vivienda, al trabajo y por unos ingresos mínimos dignos que garanticen la supervivencia de todos los ciudadanos.

Estas carencias se han ido cubriendo gracias a la solidaridad enorme de la sociedad civil, algunos organizados a través de ONGs, y de entidades dependientes de la Iglesia Católica, como Cáritas o algunas Congregaciones que mostraban un aspecto más coherente con lo que debería ser la Iglesia. La aportación de instituciones gubernamentales ha ido disminuyendo conforme aumentaban los recortes impuestos por la Troika por un lado, y por otro conforme los corruptos vaciaban y despilfarraban el dinero de las arcas públicas en beneficio propio, facilitando el fraude fiscal y la evasión de capitales.

Resultado: unos índices de pobreza alarmantes y una pobreza tercer mundista como es la de tener trabajo y no tener para subsistir. Ante esto una actitud del gobierno de negación, recurriendo siempre a parámetros macroeconómicos que no se reflejan en la economía de la clases Populares y que siguen padeciendo las mismas carencias, digan lo que digan los datos de crecimiento macroeconómico, que deben notar los más favorecidos. Hay que recordar, no obstante, que cuando parecen mejorar los datos del paro, ya no hablamos de un trabajo en las condiciones anteriores a la crisis, sino de la ocupación resultante de una reforma laboral devastadora que parcializa los contratos en jornada y duración, con lo que las remuneraciones son irrisorias y no proporcionan ninguna estabilidad a los ciudadanos. En estos datos “positivos” habría que contabilizar los jóvenes que se han marchado del país buscando un futuro mejor y los extranjeros que han vuelto a su país de origen.

Sea como fuere, cinco años después, los cánticos de los indignados son de una actualidad casi hiriente, para los que los cantan y para los que sufren esas situaciones. Creo que no fueron en vano, que la política española tuvo un corte de digestión y que fruto de él surgieron fuerzas políticas próximas al espíritu del 15M, sin que ninguna pueda ser identificada plenamente con el movimiento, que tal vez por naturaleza estaba llamado a remover conciencias y espíritus con sus protestas pacíficas que las fuerzas del orden, desordenaron a golpes de porras mientras ellos se limitaron a recibir pacíficamente esos salvajes porrazos de impotencia. Así, reclamando y no entrando en el juego político, ni en la violencia que el gobierno deseaba demostraron que se puede cambiar algo, al menos revolver el estómago y cambiar un sistema partidista por un sistema multipartidista donde será necesario el diálogo y el consenso de más perspectivas sociales, y donde las demandas de los sin voz pueden tener cabida.

No olvidemos que el movimiento se extendió por otros países y que hoy vuelve a renacer en Francia, curiosamente a causa de la implantación de una reforma laboral parecida a la que se impuso en España, aunque como siempre eso no es más que la gota que rebosa el vaso.

Quisiera recordar que este blog se inició espoleada por el 15 de mayo de 2011, ante la convicción de que algo importante estaba aconteciendo y de que la fuerza que irradiaba ese movimiento no dejaría indiferente a nadie.

https://nomecreocasinada.com/2011/05/21/indignados/

Aprovecho, pues, la ocasión para agradecer a todos los que habéis pasado y aún visitáis el blog. Sigo siendo una indignada existencial, y en ese sentido divago de lo sensible o a lo supuestamente suprasensible. Gracias por vuestra lectura.

 

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