¿Hay obligación moral?

La obligación moral es, a mi juicio, una de las cuentas pendientes de la ética, ya que no se ha proporcionado una justificación racional que en sí misma pueda legitimar esta exigencia.

Quizás, porque siempre se parte del implícito que donde están los otros no cabe justificar el egoísmo excluyendo el bien ajeno. Sin embargo, sería tremendamente humano que un individuo actuara de esta manera y no se sintiera obligado a hacerlo priorizando el bien de los otros. Más aún, cuando la sociedad valora la capacidad de éxito y no el altruismo.

El hecho de vivir en sociedad es cierto que exige normas de comportamiento que hagan posible la convivencia. Estas se adquieren a través de la educación y por la asimilación de las normas sociales y las leyes. Pero la mayoría de estas, son normas externas, no interiorizadas por el individuo hasta el punto de constituir una exigencia de su voluntad, de su querer; sabe que son condición sine qua non de la vida social.

Cabría quizás tener en cuenta el concepto de conciencia como aquél que permite la distinción del yo y la alteridad en un primer momento, y el desarrollo de la concepción del sujeto y la propia identidad   como condiciones sin las cuales no hay necesidad de elección.

En términos éticos partimos de un sujeto libre, es decir de voluntad autónoma, que opta y   elige según unos criterios. Estos vienen condicionados por la cantidad de bondad o maldad que el sujeto ha ido recibiendo desde su nacimiento. Medir el bien o el mal no es posible, pero parecería razonable que quien se ha nutrido de bondad, quiera bondad, quien se ha nutrido de mal, quiera mal. Así la voluntad, libre de la que hablábamos elegiría ateniéndose a lo que la ha alimentado, sin poder prever de antemano qué ha sido interiorizado en mayor medida por este querer sin objeto en principio. Y de parecer casi kantianos, recuperamos a Aristóteles, lo interiorizado conforma el carácter espontáneo al que tiende la voluntad y el hacer de ese sujeto. Casi como si el hábito de actuar se hubiera forjado desde fuera con el cincel con el que lo moldeábamos.

En síntesis, el sujeto libre cuya voluntad tiene como objeto retribuir según lo recibido e interiorizado, desde sus primeros años de vida, se siente obligado a actuar según ese carácter moldeado que constituye su êthos moral. Como decía Savater solo un humano puede darnos lo que necesitamos como humanos, sería otro punto de partida nada desdeñable, para legitimar la obligación moral.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s