Simbiosis

Viendo una de las tantas películas sobre el Apartheid en Sudáfrica, uno de los protagonistas aseveró: “los negros no necesitamos esperanza”,  en su contexto había que entender, lo que necesitamos es luchar y defendernos.

La esperanza puede ser usada como un resorte de resignación que alienta a persistir en el orden establecido, con la idea de que todo irá evolucionando por sí mismo. Es un clamor a la pasividad y se confunde con la no-violencia y el “buenismo”.

Sin embargo los hechos han ido demostrando que las historias de sometimiento y esclavitud no cambian, si los dominados no toman conciencia de serlo y buscan una forma u otra de rebelarse contra ese dominio que los esclaviza injustamente. ¿Por qué razón un pueblo que se beneficia del sacrificio de otro va a liberarlo por iniciativa propia si el otro se somete sin resistencia?

Los mecanismos que operan en este tipo de relaciones de dominio –analizadas por Weber- son trasladables a otros contextos como el de las clases sociales, sociedad-individuo, tan solo  cabe ajustar los roles que se desempeñan y los beneficios que los implicados en las relaciones obtienen.

Aquí nos detendremos, en el hecho de que las relaciones simbióticas se dan mientras hay consentimiento y este siempre está basado en algún tipo de beneficio o algo que se siente como beneficioso. Aunque a veces ese bien sea conservar la vida misma. Puede resultar controvertido el que califiquemos una relación de dominación, como la del señor y el esclavo, de simbiótica. En cierto sentido lo es, y mucho. Hablamos de simbiosis como de una asociación entre individuos en la que ambos dependen uno del otro. El señor, lo es porque está en relación con el esclavo y éste porque está en relación con el señor. La naturaleza de cada uno depende de la presencia y naturaleza del otro en este sentido dependen simbióticamente para ser. De tal modo, que uno no sería sin el otro. Es decir la simbiosis se da en cuanto a su naturaleza señor-esclavo, no en cuanto a otras características que puedan tener como individuos, aunque quedan imbricadas.

Dicho esto, la simbiosis se rompe cuando alguno de los dos elementos toma conciencia de ella y no siente beneficio sino carga en la relación. Así, se producen fracturas en las que un individuo o conjunto se rebela contra el otro y exige su autonomía y libertad respecto de esa relación que empieza a vivirse como un cautiverio.

Este vínculo difícil de romper y simbiótico también se da en las relaciones interpersonales, y los costes de desvinculación siempre son más elevados para una parte que para otra. Parece ser una constante.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s