OS COMUNICO QUE A PARTIR DE ESTE MOMENTO LA NUEVA DIRECCIÓN DEL BLOG SERÁ

 HTTPS://WWW.NOMECREOCASINADA.WORDPRESS.COM FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO

 

 

AUNQUE ESTO PUEDA PARECER UNA PEROGRULLADA, DE HECHO HACE TIEMPO QUE NO ERA ESTA Y AL REALIZAR CAMBIOS VEREIS QUE CON ESTA DIRECCIÓN OS APARECE UNA NUEVA CONFIGURACION DEL BLOG SIN LAS ENTRADAS ANTIGUAS. PARA ACCEDER A LO QUE HA SIDO HASTA AHORA EL BLOG TENEIS UN ENLACE EN EL NUEVO “FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO”. PARA SEGUIR RECIBIENDO LOS POST POR CORREO DEBEREIS ENTRAR EN EL BLOG Y VOLVER A CLICAR EL BOTÓN RESERVADO A TAL EFECTO. SIENTO LAS MOLESTIAS, PERO  A MENUDO LA MEJORA IMPLICA ALGUNA SACUDIDA QUE OTRA.

LA INTENCIÓN ES CLARIFICAR EL TIPO DE ESCRITOS QUE ACOSTUMBRO A DESARROLLAR Y LO QUE EL LECTOR PUEDE ENCONTRAR, A LA VEZ QUE ESTIMULAR Y DAR UN NUEVO IMPULSO QUE IRÁ INCORPORANDO NOVEDADES.

GRACIAS POR VUESTRA FIDELIDAD Y ESPERO SEGUIR METAFÍSICAMENTE EN CONTACTO.

 

 

 

Hasta setiembre

La vacuidad por el  esfuerzo exigido reclama un período de nutrición, silencio, reflexión y descanso. Es un gesto de fidelidad propia, de espolvorear lo que se adhiere sin voluntad, sin consentimiento.

Han sido cinco años intensos de llenar de un determinado contenido este blog. Un acto inocuo de rebeldía tardía, contra el hecho mismo de existir, y lo que conllevan sus determinaciones.

Por eso me tomaré un verano de aquellos que recuerdo en mi infancia infinitos, desasosegantes: tres meses que seguro tendrán un efecto inversamente proporcional al que tenían siendo infante, es lo que tiene crecer. Volveré pues en setiembre.

Gracias a los que visitáis este desván virtual. Seguro que de las más de mil entradas –desde el año 2011- hay muchas que desconocéis. Es una oportunidad de ojear los cacharros viejos.

En cualquier caso, buen verano y hasta setiembre si os parece.

Apatía

La apatía puede ser un estado de auténtico no padecer, no sentir por desprendimiento en un sentido estoico, o puede ser el resultado de un postizo estado de indiferencia gestado como mecanismo de defensa.

Si es posible la primera forma de apatía o no, sería susceptible de un análisis riguroso, por cuanto si aceptamos que alguien no padece, ni siente por su autocontrol deberíamos entender que tampoco disfruta –la felicidad es para Zenón ese estado de apatía- y en consecuencia cuestionarnos de qué tipo de humano estamos hablando.

Por el contrario, entiendo la apatía como una reacción al dolor continuado y agudo, como una defensa hondamente humana, cuya resistencia se reseca a base de sufrir e incapaz de  más, resta hierática y de piedra, resta inerte mientras vive, esperando la muerte real.

Caducando

Uno puede sentirse caduco al percibir como el entorno se evapora lentamente a su alrededor, aturdido de un exceso de cansancio vital, ese que solo sustentan algunos sin azorarse.

Cuestionarse si la vehemencia ninguneaba la sensibilidad de los otros, quizás al abismo, o al tedio, y replantearse en consecuencia tanta honestidad.

Caducarse a sí mismo para no ser viral, dejando espacio a más esperanza y menos veracidad.