La identidad y Cioran

No soy nada, es evidente, pero como durante mucho tiempo he querido ser algo, no acabo de ahogar esa voluntad: existe porque ha existido, me atormenta y me domina aunque la rechace. De nada me vale relegarla al pasado, se resiste y me aguijonea: no habiendo sido nunca satisfecha, se mantiene intacta, y no acepta plegarse a mis órdenes. Copado entre mi voluntad y yo, ¿qué puedo hacer?

E.Cioran

¿Y quién será el sujeto de ese hacer, querido Cioran? Si te encuentras prisionero de tu voluntad y tú, ¿quién tiene opción de escapar a tal secuestro, otro tú, que se halla emparedado?

Esa búsqueda de ser, que continúa, no puede concluir en la evidencia de que somos nada, cuando seguimos con angustia el rastro de algo. A no ser que la nada tenga entidad, como decía Heidegger, y su síntoma sea la angustia. Entonces, será esa ansiedad vacía la que percibes copada. Afloja y relaja la voluntad, para recuperar el yo que sea sujeto de lo único que podemos ser: entes vagando en la nada cuya búsqueda de un algo les proporciona angustia.

Madurez

Cuando los días caen, tras uno el otro, sin diferenciación, quizás llegó esa madurez monótona sometida. O, indagando alternativas, acaso asoló, calando lo inimaginable, esa crisis de sentido que: o bien debe llevar a la plena conciencia de los días, o por el contrario a la ausencia de cualquier otro amanecer.

Alt-egoridad

Si bañados en almíbar contra el ninguneo ajeno somos, al fin y al cabo, falsos dulces, fue mala estrategia el aparentar. Como erramos cuando fijamos la vista en aquel otro del que esperamos una reciprocidad que ni puede ser exigida, ni unilateralmente decidida.

La fluidez entre el alter y el ego tiene lugar en el espacio espontáneo en que mutuamente se detectan, se miran y se ven. No hay más.

Contra lo posible

No hay Absolutos, nada es inquebrantable. Acaso, si algo lo fuese debería serlo por consenso universal. Esta evidencia es la que alienta a los poderes fácticos a sacralizar por decreto humano y a disgregar y atomizar al individuo para imposibilitar ninguna naturaleza de pactos.

Híbridos fracasados

Cuando entre los humanos se crean conflictos derivados de la emoción y de la pasión es casi imposible dirimir la naturaleza de lo acontecido, ya que se enturbian el qué y el cómo.

Lo que los hunde más en el absurdo es el dolor que van provocándose, incluso cuando el vaporoso conflicto ha diluido todo.

Nuestra capacidad de ser híbridos entre razón y emoción parece una quimera.

Lo hubiera dicho Gracián

Las palabras ajadas fueron disipándose con una sutileza imperceptible del Relato. ¿Y qué quedó sino una hilera de términos inconexos? Así se evidencia la falacia del discurso formal y forzado, cuando solo damos paso a lo consistente, y lo percudido se avienta raudo.

El discurso si veraz, dos veces bueno (lo hubiera dicho Gracián)