Caducando

Uno puede sentirse caduco al percibir como el entorno se evapora lentamente a su alrededor, aturdido de un exceso de cansancio vital, ese que solo sustentan algunos sin azorarse.

Cuestionarse si la vehemencia ninguneaba la sensibilidad de los otros, quizás al abismo, o al tedio, y replantearse en consecuencia tanta honestidad.

Caducarse a sí mismo para no ser viral, dejando espacio a más esperanza y menos veracidad.