Hasta setiembre

La vacuidad por el  esfuerzo exigido reclama un período de nutrición, silencio, reflexión y descanso. Es un gesto de fidelidad propia, de espolvorear lo que se adhiere sin voluntad, sin consentimiento.

Han sido cinco años intensos de llenar de un determinado contenido este blog. Un acto inocuo de rebeldía tardía, contra el hecho mismo de existir, y lo que conllevan sus determinaciones.

Por eso me tomaré un verano de aquellos que recuerdo en mi infancia infinitos, desasosegantes: tres meses que seguro tendrán un efecto inversamente proporcional al que tenían siendo infante, es lo que tiene crecer. Volveré pues en setiembre.

Gracias a los que visitáis este desván virtual. Seguro que de las más de mil entradas –desde el año 2011- hay muchas que desconocéis. Es una oportunidad de ojear los cacharros viejos.

En cualquier caso, buen verano y hasta setiembre si os parece.