Apatía

La apatía puede ser un estado de auténtico no padecer, no sentir por desprendimiento en un sentido estoico, o puede ser el resultado de un postizo estado de indiferencia gestado como mecanismo de defensa.

Si es posible la primera forma de apatía o no, sería susceptible de un análisis riguroso, por cuanto si aceptamos que alguien no padece, ni siente por su autocontrol deberíamos entender que tampoco disfruta –la felicidad es para Zenón ese estado de apatía- y en consecuencia cuestionarnos de qué tipo de humano estamos hablando.

Por el contrario, entiendo la apatía como una reacción al dolor continuado y agudo, como una defensa hondamente humana, cuya resistencia se reseca a base de sufrir e incapaz de  más, resta hierática y de piedra, resta inerte mientras vive, esperando la muerte real.